En una mañana
Busco su nombre en Google. Lo primero que sale es su magnífica biografía de Wikipedia. Desde muy pequeño estuvo relacionado con las cuentas de la casa y de los oficios de quienes trabajaron en la Hacienda de su padre. Un joven inteligente, desde luego, que estudió Ingeniería Civil en la Universidad Nacional de Colombia y, tal como es natural en los millonarios del mundo, este empresario andino no fue la excepción de la regla: para entonces, ocupó el primer puesto en el examen de admisión. Luego, busco: Sarmiento Ángulo + patrimonio en el buscador y salta a la vista la cifra exorbitante de 9,1 millones de dólares americanos; y eso que es apenas uno de los más ricos del mundo, y no tengo tiempo en estos días—la loza de la cena de anoche sigue sucia—como para ponerme a mirar en qué posición está en la carrera ascendente hacia el paraíso terrenal de las fortunas. En una mañana lo busqué porque me pareció un filántropo. El hombre individual, que ni siquiera entra en el top 10 de los ...